
¡Hey tú!
Sí tú,
el de los ojos pequeños,
el de mirada escurridiza
Tú, el que cuando pone su mano en mi entrepierna
hace que llueva en verano.
Tú el de las historias de niño explorador.
Tú el de las manos con olor embriagador a loción y cigarro que provoca paroxismo a mis sentidos;
Tú el de la boca que quema mi pezón izquierdo,
y el derecho también;
Tú el que mira desde atrás,
ven,
tómame,
embriagame
acuéstame,
mojate,
penetrame,
llénate,
muérdeme.
Hey tú, no te quedes ahí paga la cuenta y
vamonos, que mi piel te espera
en el hotel de enfrente.